Fuente: http://es.shvoong.com/humanities/1722542-cuando-los-padres-entierran-sus/#ixzz1ZAm6FOpF
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Cuando quedamos huérfanos de hijos
Los hijos, por orden cronológico y natural, deben enterrar a sus padres y eso ocurre en la gran mayoría de los casos; pero hay casos emblemáticos, que los padres debieron enterrar a sus hijos, sobre todo cuando son victimas de algún accidente o asesinados por algún delincuente, o hayan muerto en una catástrofe como Cromagnon, por poner un mal ejemplo. El dolor de los padres al enterrar un hijo es indescifrable y la incomprensión es mayúscula. No se haya consuelo y nacen entonces mil y una preguntas: ¿ Dónde nos descuidamos?, ¿porque no controlamos a donde van?, ¿O si era tan pequeño porque no lo cuidamos como corresponde? Y otras tantas cuestiones que uno se hace, pero eso es tarde y ya no hay tiempo para nada, sino, para llorarlos sobre su tumba. Los días sucesivos al entierro de un hijo, no tienen final, como así las noches. No se haya consuelo, e incluso se vive como un autómata, muchas veces actuando en forma equivocada, porque uno no logra concentrarse en los quehaceres cotidianos. Cuando muere un hijo es desgarrador por donde se lo mire y uno va dejando jirones de su vida a cada paso; el tiempo no lo cura, a veces es al contrario, porque cuando uno ve a un niño de su edad, ve reflejado a su niño, a tal punto que se lo llega a llamar por su nombre al otro bebe. Todos los seres humanos somos únicos e irrepetibles, pero un hijo muerto es mil veces más único e irrepetible. Cuando ocurre el deceso, se van con él nuestros sueños mejores y se lleva nuestra ilusión hasta la misma tumba. Cuando lo padres entierran a sus hijos, todo se vuelve de oscuro color y la alegría ya no volverá; para los creyentes, solo la fe nos mantiene en la lucha diaria.
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